La terapia como religión

Cuando las terapias se convierten en un referente para aferrarse a él, pierden su valor real.
Reflexiones sobre esa edad llamada «tercera»

La vejez y los espacios estándar previstos para atenderla dejan mucho que desear de un final de vida pleno y armonioso.
Si no me gusta alguien, no es necesario destruirlo

A veces, cuando algo o alguien no nos gusta, deseamos quitarlo, que no esté, que desaparezca. La madurez pasa por aceptar aquello que no nos gusta.
El encuentro con el otro o la relación entre tú y yo

Las interrelaciones pueden resultar muy sencillas y muy complejas según el tipo de interacción y según el grado de madurez de cada parte.
Crecimiento personal «a capela»

El crecimiento personal o desarrollo personal, introspección, auto-conocimiento o como quiera llamársele, no es un truco de magia o un kit de unas cuantas técnicas para arreglarlo todo.
Disciplina para una buena vida

El equilibrio en la vida está entre mantener una actitud de disciplina y entregarse a experiencias de distensión y placer.
No podemos devolver las manzanas al árbol (ni las buenas ni las malas)

Aquello que nos toca vivir, no tenemos la opción de devolverlo, solo podemos hacer algo con ello.
La niña/El niño que todas las personas llevamos y que no es infantil

Recuperar e integrar las cualidades de cuando éramos pequeños nos hace más completos en la edad adulta y madura. Una cosa no está reñida con la otra sino que se complementan y nos convierten en personas más vivas y plenas.
Las cosas son, ¡antes que nada!

Antes que poner nombre a las cosas que nos rodean, estas existen por sí mismas sin ninguna clasificación.
No te lo creas

«Creérselo» así sin más puede tener el riesgo de atribuirse cualidades, aspectos, características que en la realidad no se tienen. Hay que creérselo cuando es evidente.